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Presentamos la primera serie de mensajes que vamos a estar subiendo a este sitio.
Pueden ser usados con libertad, siempre que sean para la edificación del Cuerpo de Cristo, Su Iglesia.
TÍTULO: EL DESARROLLO DE LA IGLESIA

“Y POR MANO DE LOS APOSTOLES SE HACIAN MUCHAS SEÑALES Y PRODIGIOS EN EL PUEBLO; Y ESTABAN TODOS UNANIMES EN EL PORTICO DE SALOMON” Hechos 5:12
“Y LOS QUE CREIAN EN EL SEÑOR AUMENTABAN MAS, GRAN NUMERO ASI DE HOMBRES COMO DE MUJERES” Hechos 5:14
INTRODUCCION
La Iglesia de los tiempos apostólicos manifestó un desarrollo sorprendente, pero comparado con el modelo de una Iglesia de la estatura del varón perfecto y de la plenitud de Cristo ese desarrollo fue incipiente, por lo que no nos deja normas para ahora, pero nos da pautas que nos enseñan aspectos positivos y negativos; por eso la Iglesia de este tiempo no puede ser como la del tiempo primitivo.
DESARROLLO
La Iglesia de este tiempo Dios la está llevando hacia una transformación. Entiéndase el término transformación como: “El cambio de todas las cosas radicalmente”. (2a. Pedro 3:10; Apocalipsis 21:1)
Entonces no es que Dios quiera hacer la restauración de la Iglesia primitiva en el último tiempo, pues ésta es tan solo una niña de la cual no podemos copiar. De esta manera el término restauración implicaría un proceso de devolver las cosas perdidas.
Lo que Dios está haciendo es llevarnos en desarrollo a la transformación (Filipenses 3:13-14; Efesios 4:13). Volver a lo que ha quedado atrás significaría un remiendo e impediría llegar al estado al que Dios nos quiere llevar.
Comprendamos que la restauración ahora es un andar dentro de la mortalidad para poder ganar la estatura del varón perfecto (Efesios 4:13), dentro de la guianza del Espíritu Santo (Gálatas 5:18). Esto no significa que se esté menospreciando lo que pasó en la Pentecostés, pues Dios lo seguirá dando hasta alcanzar la estatura de varón perfecto (Hechos 2:1-2). Y aún la Iglesia primitiva tuvo gente que casi dio esta estatura (Filipenses 3:15-16). Pero esto no significa que funcionó como Iglesia de estatura del varón perfecto, ni de la plenitud de Cristo.
Esto nos obliga a separar la Iglesia mortal de la inmortal. La Iglesia primitiva tuvo mucha mortalidad de mártires, pues cometió errores y en las epístolas se corrigen estos sucesos. (1a. Timoteo 3:15; 1a. Corintios 7:17; 1a. Corintios 11:14; 1a. Corintios 14:23)
Entonces vemos que la guianza del Espíritu Santo es fundamental y algunos de aquellos mártires no lo esperaron. La pregunta es: ¿Cuál es la Iglesia que debemos tomar como modelo? Si miramos a nuestro alrededor nos damos cuenta que no hay ningún modelo que nos pueda servir; pero si vamos a la Biblia encontramos la Iglesia modelo de la estatura del varón perfecto y la Iglesia modelo de la plenitud de Cristo.
a) La primera está en las epístolas.
b) La segunda está en Apocalipsis, que es la que atraviesa la inmortalidad y estará vigente en la tribulación; será la perseguida y no la perseguidora. (Apocalipsis 12:13)
La perseguida contiene la verdadera humanidad de Dios, es la verdadera; ha sido marginada, no busca poder político, porque la humanidad que pertenece a Dios no cabe en la tierra.
d) La perseguidora dice que tiene la verdad, porque tiene mayoría. Entonces si ésto fuera cierto, los que quedaron fuera del arca, que fue la mayoría, hubieran tenido la verdad, pero se ahogaron, y los ocho que eran menos se salvaron. ¿Porqué? Porque ésto es asunto de guianza y de revelación.
EL CAMINO DE LA IGLESIA
El camino de la Iglesia primitiva fue, desde una Iglesia llena de amor, pero ingenua, que perdía la vida fácilmente, a una Iglesia que se fue acomodando cuando apareció Constantino y entonces la Iglesia se sentó al ser protegida por el Estado, porque tenía que quedar bien con sus protectores y no con el Señor. Esta fue una época de decadencia, sus altos dirigentes fueron políticos y no religiosos o de la fe.
Ahora vemos que desde el Génesis al Apocalipsis hay otro pueblo para Dios que Israel tomado como nación (Deuteronomio 26). Se convierte en una nación especial que no es contada entre las naciones.
Pero Dios se escogió un pueblo que no es nación, la iglesia (Israel 55:5). El pueblo de Cristo no tiene nacionalidad ni razas (Filipenses 3:20), por eso la Iglesia no tiene fronteras, es de una sola raza y la Iglesia que discrimina está fuera de lugar. (Santiago 2:1-4)
Después que la Iglesia se acomodó, vinieron las grandes discusiones teológicas, como también las confusiones; ejemplo: el arminianismo, el calvinismo, el arrianismo; esta última muy religiosa, es una herejía y se conoce como el moderno unitarismo y se identifica por afirmar “solo Jesús o solo Jehová”.
Las doctrinas modernas niegan a Cristo como Dios, niegan la sangre de Cristo, la concepción virginal; en otras palabras dicen, que Cristo no es Dios.
Esta Iglesia en decadencia vivió una moral muy baja, si en tiempo apostólico fue espiritual, ahora en su mayoría es carnal. Esto le trajo muchos problemas hasta los grandes sismas; le preocupó más lo material que lo espiritual, construyó grandes catedrales, separó a los laicos de los sacerdotes, siendo ésto el final; pues la Iglesia es lo contrario de Israel que tenía una tribu sacerdotal; pero ahora el que es Iglesia, todo el pueblo será sacerdote. El laicismo y el clero en la Iglesia de las epístolas, no existe, ésto es el nicolaísmo.
LA IGLESIA EVANGELIZANTE
Siguiendo este proceso encontramos que sigue el período de la Iglesia Evangelizante, y es aquella que no se mezcló en problemas teológicos y surgió el evangelismo. Dentro de la Iglesia el Espíritu Santo hace ministerios reconocidos por posición, ejemplo: Aquellos que por ser Iglesia pueden bautizar.
Al que está nominado o ministerio de hecho, es cuando la Iglesia habiéndose organizado les da preferencia, pero no todos son llamados a ocupar un ministerio primario; pero Cristo es el que lo da. Son inamovibles y la Iglesia sólo los avala.
Hay ministerios primarios y ministerios de dependencia que se derivan de los primarios, pero que tienen que se aprobados y confirmados. El ministerio primario necesita la aprobación y el reconocimiento apostólico que les dé la diestra. La Iglesia sólo respalda lo que el Espíritu Santo llame, pero el que es llamado le toca abrir brecha.
La gran evangelización del mundo va a traer la realidad de que Dios aborrece el nicolaísmo y que la responsabilidad es de todos. En Efesios 4:11, veremos que entre los ministerios incluye a los evangelistas, quienes juntamente con los otros preparan a toda la Iglesia. Entonces el evangelista primario es de masas; pero debe hacer un equilibrio entre el evangelismo en masa y el evangelismo a nivel individual que complementado ministra y enseña al que haya aceptado al Señor, formando núcleos de seguimiento (Hechos 8:5-34), y cada quien debe evangelizar en su región. (Hechos 1:8)
La Iglesia de la estatura del varón perfecto está siendo preparada para llevar el mensaje al mundo (Hechos 2:8), en tanto que Israel aprende idiomas para utilizarlos en el tiempo del reino.
CONCLUSIONES
1. El desarrollo de la Iglesia no tiene nada que ver con la transformación.
2. La Iglesia está siendo llevada a un desarrollo hasta ser transformada sin depender necesariamente del tiempo, pues Dios puede hacerlo en un momento.
3. No es conveniente para la Iglesia buscar posiciones políticas para resolver el problema de la divulgación del evangelio.
4. En el hogar el sacerdote es el esposo y debe ministrar a su esposa e hijos. En el Iglesia son lo s ministros.
5. En este proceso los ministerios juegan un papel importante.
6. Los ministerios primarios son indeclinables y necesitan aprobación y reconocimiento apostólico, pero es Dios el que dará el ministerio.


TÍTULO: EL SACRIFICIO PERFECTO

“PERO CRISTO, HABIENDO OFRECIDO UNA VEZ PARA SIEMPRE UN SOLO SACRIFICIO POR LOS PECADOS, SE HA SENTADO A LA DIESTRA DE DIOS“ Hebreos 10:12
INTRODUCCION
La Biblia nos enseña que era necesario el ofrecimiento de un sacrificio de sangre para hacer la reconciliación de todas las cosas, tanto las que están en la tierra, como las que están en los cielos. (Colosenses 1:20; Efesios 1:10)
Dios estableció que sin derramamiento de sangre no se hace remisión de pecados (Hebreos 9:22; Lev. 17:11), y la sangre derramada tenía que ser el producto de la inmolación de un cordero perfecto, sin mancha, lo cual determina la necesidad de un sacerdote perfecto para que pueda ser ofrecido dicho sacrificio.
DESARROLLO:
Adán era perfecto en su creación, con acceso directo a Dios, a través de un espíritu puro, sin necesidad de sacerdote intermediario. Las cosas que son del Espíritu de Dios deben discernirse espiritualmente. (1a. Corintios 2:14)
Cuando el hombre pecó se rompió su comunión con Dios, pues la muerte espiritual consiste en la separación de Dios. Sin embargo, como el propósito de Dios siempre ha sido el tener comunicación con el hombre, estableció mecanismos especiales para que pudiera atraer su presencia, a través de levantamiento de altares y ofrecimiento de sacrificios, dando lugar con ésto al establecimiento del sacerdocio en la tierra.
Dios sentenció a la serpiente a través de la promesa de enviar al Salvador que habría de herirle la cabeza (Génesis 3:15) y antes de expulsar a Adán y Eva del paraíso, les hizo túnicas de pieles y los vistió, lo que nos habla claramente de la sustitución y la cobertura de pecados a través de sacrificios de animales, mientras llegará el momento del sacrificio perfecto. (Gen. 3:21; Hebreos 9:13-14)
I. EL SACERDOCIO LEVITICO:
Antes del Sinaí no había ley escrita de parte de Dios. La presencia de ésta se hallaba integrada en la conciencia humana como una ley natural (Romanos 2:14-16); ni siquiera existía el sacerdocio con sus ceremoniales y ritos, y cada familia ofrecía independientemente sus propios sacrificios, constituyéndose prácticamente como sacerdote el jefe de familia (Gen. 8:20). Cuando Moisés descendió del Monte Sinaí, todo ésto cambio, se codificó la Ley de Dios y con ésta, Dios inauguró el concepto de un sacerdocio centralizado, o sea que tanto la Ley como el sacerdocio, fueron instituidos en el Monto Sinaí. (Hebreos 7:11)
Por medio de la Ley es el conocimiento del pecado, su propósito no es el de salvación, ya que por las obras de la Ley nadie será justificado delante de Dios (Romanos 3:20). La Ley no puede salvar, su único propósito es exponer nuestros pecados. La salvación, no obstante, viene por intermedio del sacerdocio.
La Ley instituyó el sacerdocio levítico, que a su vez era incapaz de justificarnos delante de Dios (Hebreos 7:11-12). La solución del problema debía encontrarse en un nuevo sacerdocio, no relacionado con la imperfección del antiguo orden, pero para cambiar el sacerdocio era necesario cambiar también la Ley, pues el sacerdocio vino como resultado de la misma. El Señor Jesucristo, nuestro Sumo Sacerdote, no vino de la tribu de Leví, sino de la tribu de Judá (Hebreos 7:13-14), su relación era con el Sacerdocio de Melquisedec.
EL SACERDOCIO PERFECTO:
Un sacerdocio imperfecto solo podía ofrecer sacrificios imperfectos (Hebreos 10:1-4). Se necesitaba un sacerdocio perfecto para que pudiera ser ofrecido un sacrificio perfecto. El Señor Jesucristo fue declarado por Dios Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec (Hebreos 5:10), no constituido conforme a la Ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible, quedando abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia.
Y ésto no fue hecho sin juramento; porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes; pero éste, con el juramento del que le dijo: “Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, según el Orden de Melquisedec”.
Tal Sumo Sacerdote era el que nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos. Porque la Ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la Ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre. (Hebreos 7:15-28)
Como hombre perfecto, podía el Señor Jesús ofrecer el sacrificio perfecto que quitaría los pecados del mundo, y eso es lo que hizo al ofrecerse a sí mismo en la cruz. (1a. Pedro 2:24; Hebreos 7:27)
EL SACRIFICIO PERFECTO:
La Ley no podía por medio de los sacrificios que se ofrecían continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercaban, porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no podía quitar los pecados. Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, porque al haberse ofrecido a sí mismo, hizo perfectos a los santificados con una sola ofrenda. (Hebreos 10:1, 4. 12 y 14)
El capítulo 16 del libro de Levítico, describe en detalle el ritual del sacrificio que debía hacerse en el día de la expiación, en el cual eran cubiertos los pecados del pueblo de Israel; más todo ésto solo era figura de lo que habría de venir, porque con tales sacrificios no era posible que los pecados fueran borrados o quitados. Por lo cual entrando el Señor en el mundo dice: “Sacrificio y ofrenda no quisiste; más me preparaste cuerpo. Entonces dije: ha aquí que yo vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; como en el rollo del libro está escrito de mí”. En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. (Hebreos 10:5-10)
El Salmo 88 narra proféticamente los acontecimientos relacionados con el sacrificio perfecto del Señor, desarrollados posteriormente en su crucifixión, muerte y resurrección. El Señor clavó en la cruz el cuerpo de pecado, al aceptar llevar en El todo el pecado del mundo. Esto causó su muerte espiritual, ya que la paga del pecado es la muerte, aunque su alma no se contaminó pues El nunca pecó. Sin embargo, el peso de todo ese pecado ajeno, fue tan grande que lo separó de Dios, y la separación de Dios es la muerte espiritual. Por esta razón exclama en Mateo 27:46: “Dios mío, porqué me has desamparado”; posteriormente el Señor entregó su espíritu (Juan 19:30), o sea que murió físicamente en la cruz, entregando hasta la última gota de sangre para la expiación de los pecados, cumpliendo en esa forma con la función del macho cabrío escogido por Jehová, en la ceremonia del día de la Expiación descrita en el capítulo 16 del libro del Levítico. (Lv. 16;5-19)
La sangre del macho cabrío ofrecido en expiación pro el pecado del pueblo, era llevada por el sumo sacerdote detrás del velo y esparcida para purificación del santuario, del tabernáculo de reunión y del altar, para limpiarlos de las inmundicias e impurezas de los hijos de Israel. (Lv. 16:16-19)
Cristo, nuestro Sumo Sacerdote, no entró en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros ante Dios, y habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, obtuvo eterna redención. (Hebreos 9:12-24 y 10:12)
En Hebreos 9:27, dice que está establecido que los hombres mueran una sola vez y después de ésto el juicio. La muerte física consiste en la desintegración del ser humano, volviendo el espíritu a Dios quien lo dio, el cuerpo va al sepulcro. (Eclesiastés 12:7; Salmo 30:3) y el alma va al Seol.
El Señor al morir, tuvo que sufrir ese mismo proceso, pues El nos sustituyó en todo. Al presentarse para ser juzgado delante del Padre, fue declarado culpable pues llevaba los pecados de muchos (Hebreos 9:28); y la sentencia era de muerte, y esta vez era de una muerte de la que ya no se puede regresar, pues es la separación total y definitiva de Dios al ser echado al lago de fuego y azufre. (Apocalipsis 20:14)
El macho cabrío escogido por Azazel en la ceremonia del Día de Expiación, descrita en Levítico 16; debía ser presentado vivo delante de Jehová, para que el sumo sacerdote pusiera sobre él todos los pecados, iniquidades y rebeliones de los hijos de Israel, para después enviarlo al desierto, a la tierra del olvido de donde ya no regresaría, ni se volvería a saber de él. Para cumplir con esta función en el día real de la expiación, el Señor tuvo que ser resucitado, ya que tenía que ser enviado vivo cargando el pecado del mundo, para llevarlo a la tierra del olvido para su eterno perdón. (Salmo 88:10-12)
Después de ésto, el sumo sacerdote concluía la ceremonia de Día de la Expiación, ofreciendo holocausto con el carnero seleccionado par tal fin (Lv. 16:5); sacando finalmente fuera del campamento el macho cabrío inmolado por el pecado, cuya sangre fue llevada al santuario par hacer la expiación; y por último quemaban en el fuego su piel, su carne y su estiércol y ese día se hacia expiación por los hijos de Israel y eran limpios de todos sus pecados delante de Jehová. (Lv. 16:30)
De la misma manera y para cumplir a cabalidad con el sacrificio perfecto, necesario para la expiación de los pecados, el Señor fue ofrecido en holocausto, para que pudiera ser totalmente aplacada la ira de Dios sobre nosotros, quedando en esta forma totalmente saldada la deuda por nuestros pecados.
La sentencia bíblica es que el alma que pecare, esa morirá (Ezequiel 18:4 y 20); más como el alma del Señor nunca se contaminó por el pecado ya que El no pecó, no podía morir y por esa razón Dios lo pudo regresar de la muerte segunda. El holocausto era necesario para que fuera destruido el cuerpo de pecado, pues aunque El nunca pecó, llevó todos nuestros pecados a la cruz del Calvario, pero una vez logrado este propósito, le fue devuelta al Señor la gloria que tuvo con el Padre antes que el mundo fuese (Juan 17:5) y fue resucitado con un cuerpo glorioso para que fuera el primogénito de entre los muertos para que en todo tenga preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en El habitase corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y por medio de El reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra, como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz y reconciliándose a nosotros, su Iglesia, su cuerpo (Efesios 1:22-23; Colosenses 1:18), en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentarnos santos y sin mancha e irreprensibles delante de El. (Colosenses 1:19-22; Efesios 1:4)
Fue así como Dios quiso manifestar su poder según su propósito y beneplácito, por medio de la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el Evangelio. Amén. (2a. Timoteo 1:10; Efesios 1:9-10)
CONCLUSION
La revelación del sacrificio perfecto hecho por el Señor Jesucristo para la expiación de nuestros pecados, debe mover nuestro corazón a una actitud cada vez mayor, de amor y gratitud a El, por el amor con que nos ha amado.


TÍTULO: LA APOSTASIA

“QUE NADIE OS ENGAÑE EN NINGUNA MANERA; PORQUE NO VENDRA SIN PRIMERO VENGA LA APOSTASIA Y SEA REVELADO EL HOMBRE DE PECADO, EL HIJO DE PERDICION” 2a. Tesalonisenses 2:3
INTRODUCCION
El Apóstol Pablo al escribirle a Timoteo le predice por el Espíritu que en los últimos tiempos, algunos apostatarán de la Fe. Tradicionalmente hemos dado por sentado que algunos que forman parte de la Iglesia de Cristo, los cuales habiendo gustado la buena Palabra de Dios y los poderes del Siglo Venidero (Hebreos 6:6) después cayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento. Es el propósito de este estudio ahondar en este tema y tratar de dar respuesta a varias interrogantes que siempre hay alrededor del mismo.
DEFINICION
Literalmente “Pararse lejos de”; el original griego transmite la idea de un apartamiento, revuelta, deserción, abandono. Significa el abandono y rechazo de la Fe.
DESARROLLO
I. LA APOSTARIA REVERSIBLE E IRREVERSIBLE
En la Biblia se ven ejemplos de apostasía reversible como la de Pedro, e irreversible como la que se ve en Hebreos 6:6.
A) Apostasía Reversible
El ejemplo clásico es el de Pedro (Lucas 22:32) a quien el Señor advierte sobre la prueba que vendría. Pedro al negar a Jesús tres veces, apostató, es decir, se apartó, rechazó la Fe, sin embargo, al resucitar nuestro Señor Jesucristo, vemos que el Apóstol fue perdonado y restaurado. (San Juan 21:15-18)
B) Apostasía irreversible
Hablar sobre este punto quizá sea lo más difícil, debido a que la pregunta que inmediatamente nos hacemos es: Hay apostasía irreversible en la Iglesia de Cristo? Si la hay, cómo evitar llegar a ella? Pero notemos lo siguiente:
1. El cuerpo de Cristo (La Iglesia), es predestinado (Romanos 8:29), ésto quiere decir, que por un decreto Divino Irreversible todos los que conformamos este Cuerpo seremos hechos a la Imagen del Hijo, aquí no cabe la apostasía irreversible. Puede haber alejamientos y rechazos de la Fe temporales en un verdadero hijo de Dios; no obstante el serlo garantiza su restauración. Esto en ninguna manera debe de entenderse como permiso para pecar o alejarse de la comunión, al contrario, nos debe motivar a alabar y adorar a Dios por su gran misericordia.
2. En las Epístolas Paulinas y las otras que sientan la doctrina Apostólica revelada en torno a la Iglesia Cuerpo de Cristo, no vemos casos concretos de apostasía irreversible. Por ejemplo:
a) Demas: 2a. Timoteo 4:10, Pablo dice que Demas lo abandonó amando más a este mundo. No hay evidencias concretas sobre si su apostasía fue irreversible.
b) Ananías y Safira: Fueron culpables de mentir al Espíritu Santo, ésto les significó la muerte física, sin embargo, no así la muerte espiritual.
c) Himeneo y Alejandro: Fueron entregados a Satanás, para aprender a no blasfemar. Será ésto apostasía irreversible? En 1a. de Corintios 5:5, otro miembro del Cuerpo de Cristo, es entregado a Satanás y es restaurado posteriormente. (2a. Corintios 2:6-9)
d) Judas nunca fue parte del Cuerpo de Cristo, además éste fue un vaso de deshonra, preparado para jugar el papel que le tocó vivir.
e) El mensaje a la Iglesia de Laodicea: “Por cuanto eres tibio y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”, habla más de cristianos tibios que van a ser lanzados a la gran tribulación a limpiar sus vestiduras (Apocalipsis 3:16 y 7:14). Si las van a limpiar, ésto significa que su apostasía fue temporal y no irrevocable.
Después de meditar en lo anterior, podemos llegar a la siguiente conclusión muy importante: “No hay apostasía irreversible dentro del cuerpo de Cristo (las primicias o los vencedores).
C) La postasía irreversible en la Iglesia de Jesús
Definimos a la Iglesia de Jesús como todo el conjunto de los salvos por la sangre de Cristo, desde Adán hasta el ladrón de la cruz y los que han de salvarse después de ser levantada la Iglesia del Cuerpo de Vencedores (Colosenses 1:20-22). Posiblemente los pasajes más contradictorios sobre lo que venimos diciendo sean los que se encuentran en Hebreos 6:4-6 y 10:26-31, por lo que a continuación hacemos un análisis de los mismos.
En primer lugar, deseamos recordar que la Epístola a los Hebreos fue escrita a Judíos convertidos y dispersos en diferentes regiones, por su contenido, es muy probable que fue escrita antes de ser destruido el Templo de Herodes en el año 70 después de Cristo (si ya no hubiera habido Templo, quizá el autor no enfatizara tanto el contraste de la sangre derramada por los corderos y machos cabríos y la que derramó una vez y para siempre el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo).
Esto nos hace pensar que los judíos convertidos al Evangelio en el período comprendido desde la muerte y resurrección del Señor, hasta la destrucción del templo, sin duda les fue muy difícil entender que un solo sacrificio era suficiente para la expiación del pecado y quizá muchos de ellos, después de serles revelado que la sangre del Cristo los podía limpiar de sus pecados, como el templo estaba aún de pie, regresaron a derramar sangre de machos cabríos, “crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios, exponiéndolo a la ignominia pública” (Hebreos 6:6). No es entonces casualidad que Dios haya permitido que el General romano destruyera el Templo en el año 70 de la era cristiana.
CONCLUSIONES
No es posible que alguien, que haya sido predestinado para ser hecho conforme a la imagen del Hijo de Dios, pueda convertirse en un apóstata irreversible, pues estaría destruyendo y cambiando algo previamente determinado por Dios.
Sin embargo, habrá gente entre el pueblo de Dios que no pertenece al grupo predestinado a ser la esposa del Cordero, que apostatará irreversiblemente y perderá su salvación.


TÍTULO: LA ASAMBLEA DE LOS JUSTOS

“OS HABEIS ACERCADO AL MONTE DE SION, A LA CIUDAD DEL DIOS VIVO, JERUSALEN LA CELESTIAL, A LA COMPAÑIA DE MUCHOS MILLARES DE ANGELES, A LA CONGREGACION DE LOS PRIMOGENITOS QUE ESTAN INSCRITOS EN LOS CIELOS, A DIOS EL JUEZ DE TODOS, A LOS ESPIRITUS DE LOS JUSTOS HECHOS PERFECTOS, A JESUS EL MEDIADOR DEL NUEVO PACTO” Hebreos 12:22-23
INTRODUCCION
El Padre en el eterno pasado siendo esencia se propone derivar de su naturaleza en el Hijo; se le llama Unigénito porque es el único que tiene la esencia de Dios en naturaleza específica visible. El Espíritu Santo también tiene la esencia del Padre pero es Espíritu, el Hijo llegó a tomar cuerpo visible.
El Hijo visitaba su creación, la que era incursionada por seres extraños; el Señor en Juan 10:8 se refiere a estas visitas al decir: “Los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores”.
El Señor en sus visitas previas a su encarnación comenzó a trabajar la salvación, aunque de una manera figurada a través de sacrificios mientras llegaba el momento del sacrificio perfecto: su muerte en la cruz.
El Señor dejó en sus visitas previas, hijos engendrados, que son todos aquellos justos del Antiguo Testamento, que se acogieron al plan de salvación presentado a ellos; éstos comienzan la Asamblea de los Justos. La Asamblea de los Justos es la totalidad de lo que Dios va a salvar en todo el período de la creación humana.
La humanidad está conformada en tres grupos:
1. Los fieles
2. Los infieles, y
3. Los pecadores (1a. Pedro 3:18)
DESARROLLO
I. HECHOS CRONOLOGICOS QUE SE DESARROLLARAN A MEDIDA QUE ES CONFORMADA LA ASAMBLEA DE LOS JUSTOS
a) LOS JUSTOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO
Desde la caída de Adán, Dios revela al hombre cómo puede acercarse a El a través de sacrificios; porque sin derramamiento d sangre no hay remisión de pecados (Hebreos 9:22). Hubo muchos que se acogieron a este plan por ejemplo: Abel, Set, Enoc, Noé y muchos más, de los cuales no conocemos la lista. Todos ellos alcanzaron testimonio de haber agradado a Dios (hebreos 11:39), éstos fueron engendrados nada más, y serán adoptados hijos en la resurrección, se levantarán a recibir su heredado. (Daniel 12:13)
PLAN DE DIOS PARA ISRAEL
El Señor es enviado a visitar a sus hermanos, el era descendiente de Abraham según la carne; Israel fue formado para representar a Dios aquí en la tierra, su función era similar a la función de Cristo.
El Señor en su visita a Israel, les ofrece un reino, por medio de Israel gobernaría el mundo, el cual estaba en caos; Israel sería el pueblo cabecera.
Israel no reconoce a Cristo y le rechaza “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (Juan 1:11), el reino ofrecido a ellos es postergado, comenzando el Señor a trabajar en los corazones “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12), su reino ahora está en los corazones, hasta que regrese a instalar el Reino de los Cielos aquí en la tierra. (Mateo 23:38-39)
c) PLAN DE DIOS PARA LA IGLESIA
Israel no conoció el tiempo de su visitación, el Señor comienza a trabajar secretamente con un nuevo grupo: La Iglesia, la cual es conformada por todos aquellos que le recibieron, judíos y gentiles que aceptaron el plan de salvación a través del sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario; a diferencia de los salvos del Antiguo Pacto que sólo fueron engendrados.
Los salvos de la Iglesia han experimentado el nuevo nacimiento, su espíritu ha sido vivificado y se ha iniciado una obra de regeneración que incluye: el arrepentimiento, la conversión, el bautismo en agua, el bautismo con el Espíritu Santo, consagración, santificación y glorificación que es la fase final.
Este proceso de regeneración es la preparación de la novia, en Efesios 5:25-27, dice: “Cristo amó a la Iglesia y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”.
El Señor en su parousia vendrá a cumplir su cita con la Iglesia novia, la cual será llevada secretamente; ésto será el día de Cristo, sin darse cuenta los hombres. La Iglesia entra a otra dimensión, será llevada a la Sión celestial y andará para siempre con el Señor.
d) EL DIA DE JEHOVA
Luego de ser llevada la Iglesia, se inicia el Día de Jehová, el cual durará siete años a los que le llama la tribulación, el Día de Jehová es una serie de acontecimientos terribles, será de juicios, de conmoción; los pecadores recibirán la retribución de sus hechos. (Isaías 13:9-11)
e) EL JUICIO DE LUZBEL
Después de su caída Luzbel fue dejado en actividad con un papel específico, pero al final será condenado, su campo de acción es el cielo, la tierra, y quizás parte del universo.
Para el juicio de Luzbel se constituye en el cielo una corte integrada por Dios, los dioses de los universos como delegados de Dios (Job 1:6), los gloriosos de la tierra que fueron llevados, los 24 ancianos que representan las 24 órdenes sacerdotales, entre ellos está el sacerdocio según el Orden de Melquisedec que es la Iglesia. Los fiscales y/o defensores serán los cuatro seres vivientes que representan todas las creaciones; atestiguando la obra redentora de Cristo que alcanza a todo el universo. (Col. 1:20)
Satanás será juzgado por todas sus actividades de destrucción; mientras tanto en la tierra se está realizando el Día de Jehová y cuando está a punto de darse a conocer el engendro de Satanás (el anticristo), Dios se apresura a marcar a los suyos. En la tribulación se conformará también una iglesia falsa que tratará de reemplazar a la Iglesia verdadera que fue llevada, y se casará con el Mesías falso.
f) LOS SALVOS DE LA TRIBULACION
En la tribulación habrá un grupo que también pertenecerá a la Asamblea de los Justos, éstos son los que no fueron llevados en arrebatamiento por tener manchadas sus vestiduras, las que lavarán en la tribulación en la sangre del Cordero (Apoc. 7:14). Estos serán perseguidos por la Iglesia falsa, llegando a ser los mártires de la tribulación.
g) LUZBEL EN SU ETAPA FINAL
Luego del juicio de Luzbel, el Señor, Jesucristo con el Arcángel Miguel y sus ángeles derriban a Satanás de los cielos. Satanás con sus obras malignas: principados, potestades, gobernadores de las tinieblas, malicias espirituales, demonios, razas malditas, híbridos; descienden a la tierra con grande ira, sabiendo que le queda poco tiempo (Apoc. 12;7-12). En el momento en que el enemigo casi ha triunfado tomando dominio de la tierra, teniendo el mundo casi a sus pies, Cristo desciende con su Iglesia (Apoc. 19:11-16). La bestia, el falso profeta y los que se dejaron marcar, serán lanzados al Lago de Fuego (Apoc. 19:20), Satanás será atado y encerrado en el abismo hasta que se cumplan mil años. (Apoc. 20:1-3)
h) LA RESTAURACION DEL REINO
Luego de la limpieza de la tierra, el Señor instaurará su reino milenial, el cual será un reino de restauración. Jerusalén será la capital del mundo, los sobrevivientes de las naciones, subirán de año en año a adorar a Jehová. (Zac. 14:16)
i) LA ULTIMA REBELION
Al final de los mil años, Satanás será desatado y engañará de nuevo, levantará una multitud como la arena del mar en contra de Cristo y rodearán la Ciudad Santa. Del cielo descenderá fuego y los consumirá, el diablo será lanzado al lago de fuego para siempre. (Apoc. 12:7-10)
j) EL JUICIO FINAL
Luego de estos acontecimientos se constituye el Trono Blanco, para que se lleve a cabo el juicio final, en el cual será juzgados los muertos según sus obras y el que no se halle inscrito en el libro de la vida será lanzado al lago de fuego que es la muerte segunda. (Apoc. 20:11-15)
CONCLUSIONES
1. La Asamblea de los Justos es la totalidad de lo que Dios va a salvar en todo el período de la raza humana.
2. Los justos del Antiguo Testamento por el momento sólo están engendrados, serán adoptados hijos al resucitar.
3. Israel al rechazar a Cristo, le fue postergado el Reino.
4. La Iglesia (novia), luego del proceso de regeneración, será llevada en el arrebatamiento (traslado para cambio de dimensión).
5. Los que no limpiaron sus vestiduras se quedarán en la tribulación, allí lavarán sus vestiduras en la sangre del Cordero.
6. Luego de la tribulación, Cristo instaura su Reino Milenial, será un Reino de Restauración.
7. Todos los acontecimientos concluirán en el Juicio del Trono Blanco.
8. La Asamblea de los Justos estará completa para vivir con el Señor por toda la eternidad.


TÍTULO: LA IGLESIA GLORIOSA

“PORQUE YO NO HE HABLADO POR MI PROPIA CUENTA; EL PADRE QUE ME ENVIO, EL ME DIO MANDAMIENTO DE LO QUE HE DE DECIR, Y DE LO QUE HE DE HABLAR Y SE QUE SU MANDAMIENTO ES VIDA ETERNA. ASI PUES, LO QUE YO HABLO, LO HABLO COMO EL PADRE ME LO HA DICHO” Juan 12:49-50
INTRODUCCION
Estamos viviendo el tiempo final, en el cual el Espíritu Santo está trabajando por una Iglesia sin mancha y sin arruga y acercándose el tiempo en el cual el Padre va a reunirlo todo en Cristo y Cristo lo sujete todo al Padre, adquiriendo todo su antiguo estado. (1a. Corintios 15:24-28)
DESARROLLO
¿Qué es el Reino de Dios? Es el que está en lo oculto, en lo secreto de los corazones de aquellos que forman la Iglesia. Pero ¿porqué está en lo oculto y secreto de los corazones? Comprendamos que por alguna razón todas las criaturas del universo sufrieron un descontrol, por eso hay una victoria en Cristo Jesús, porque El capturará totalmente el reino de la tierra y todo el universo; y cuando lo sujete a El, al final entregará el reino al Padre. (1a. Juan 3:2-3)
Entonces nosotros teniendo el Reino de Dios en los corazones, nos movemos en medio del reino del enemigo, pero sólo si Dios lo permite nos tocará (Lucas 22:31-32). El modelo lo tenemos en Cristo El pudo evitar que Satanás lo tocara, pero sólo hizo lo que el Padre le ordenó. (Juan 14:10-11)
Entonces ésto nos da seguridad, pues nadie puede tocarnos, solo si Dios lo permite. Así es como la novia es preparada para ir al encuentro del amado (Isaías 62:5; 2a. Corintios 11:2). El mundo no será arreglado, únicamente lo reparable (el que es Iglesia).
La primera venida de Cristo es por la novia como expiación y la segunda venida es redención. Hay diferencia entre expiación y redención; expiar es pagar por la novia (Hebreos 2:1, y redención es cuando Cristo se sienta a la diestra del Padre, porque ya expió, pero no porque ya haya redimido, por eso tiene que volver a levantarse en la segunda venida que es para redimir.
En la primera venida cuando expió, la Iglesia se estaba gestando cuando fue concebida, desde la anunciación de Cristo, hasta su nacimiento en Belén (Mateo 1:18-25 y 2:1). Es como la Iglesia que está en gestación hoy (aquellas gentes que el Espíritu Santo está trabajando para hacerlas Iglesia); este es el momento en que el Espíritu Santo está haciendo sombra sobre la novia y lo interesante es que este pueblo está en la mente de Dios y está predestinado.
Es necesario que el que es Iglesia se proponga andar en el espíritu y que Dios nos invada en la medida que mengüemos (Romanos 12:1-2). Los ministerios en la Iglesia deben trabajar para la perfección de los santos. (Efesios 4:11-13)
La Iglesia en gestación dará paso a la Iglesia madura que es la Iglesia ungida que va a dar la estatura del varón perfecto; es la mortal la que va a luchar hasta su último momento, la que va a tener sus mártires hasta cuando Cristo regrese. (Apocalipsis 7:14)
La Iglesia gloriosa es a que entra a la plenitud de Cristo. El primer aspecto es la glorificación del cuerpo para la otra dimensión; también se le conoce como la Iglesia radiante y encabezará el Reino de Dios (Apocalipsis 3:21), porque al final la Iglesia va a ser del Reino de Dios, por lo tanto, es la Iglesia triunfante; ésta no tendrá mártires y es la Iglesia Aguila, la cual pregonará en una dimensión gloriosa (Apocalipsis 8:13), como Cristo glorioso.
CONCLUSION
El Reino de Dios está escondido en los corazones de aquellos que aceptaron a Cristo Jesús como su Salvador.


TÍTULO: LA JUSTIFICACION POR LA FE

“JUSTIFICADOS, PUES, POR LA FE, TENEMOS PAZ PARA CON DIOS POR MEDIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO” Romanos 5:1
INTRODUCCION
¿Cuál es la razón por la que Dios no escogió a ninguno de los doce discípulos para revelar el Evangelio de gracia y libertad? Sin ninguna duda, Dios tiene sus planes bien definidos y escoge a Pablo para revelar de nuevo el Evangelio abierto y de gracia, y a los otros aparte para complementario (Hechos 9:15-16); Pablo escogido por Dios. (1a. Corintios 1:17)
DESARROLLO
Dios escoge al Apóstol Pablo para que reescriba el Evangelio y que se opone al otro, pues el otro es ley (Gálatas 3:1-2). Este Evangelio de libertad no es entendido por los que tienen un Evangelio legalista y se burlan y atacan a la persona cuando ésta sigue un Evangelio de libertad (Hechos 23:1-2). El ataque no debe ser a la persona, sino al germen del pecado.
I. ¿CUAL ES EL SECRETO DE ESTE EVANGELIO?
Este secreto es el de la justificación sin obras (Romanos 10:3; Gálatas 3:10), y esta justificación radica en Cristo Jesús y todo el mérito es para el Señor. (Romanos 5:6; Apocalipsis 5:9)
Entonces el que se justifica a sí mismo, no se le aplica la sangre y todo lo que haga por su propio esfuerzo se le toma por deuda (Romanos 4:4), pero el que cree que puede ser justificado por Cristo Jesús, recibe justicia. (Romanos 4:5-8)
Martín Lutero estando en la práctica de laceración y martirios y viviendo la Biblia encadenada en el convento, fue movida a leerla y recibió la libertad a través de la Palabra. (Juan 8:32)
Entonces el secreto de la justificación radica en que uno se ponga al nivel de las cenizas, el meternos debajo de las cenizas en el propiciatorio, es misericordia de Dios. (Lucas 18:13)
Este es el gran secreto de los que no lavaron sus ropas antes de la otra edad. Entonces son mandados a lavar sus ropas en donde no hay propiciatorio. El cuerpo de Cristo y ano está cubriendo, pues ha subido, por lo que cubrió allí; pero su sangre salva de la condenación (1a. de Juan 4:10; Romanos 5:9 y Colosenses 1:20). Entonces salva de la condenación, pero no de la ira, porque no hay cuerpo de proporción. (1a. Juan 4:10)
Si él cubre con su cuerpo no podemos estar en la tribulación, porque es la ira de Dios cayendo sobre los transgresores; por eso hay dos fases en esta tribulación;
a. La ira del diablo
b. La ira de Dios
El diablo ataca al cuerpo al ver que éste está descubierto, pero no al alma ni al espíritu; por ejemplo el caso de Job. Esto nos prueba que el ladrón en la cruz se salvó, pero no escapó su cuerpo (Lucas 23:41-43), por eso distingamos los sufrimientos en nuestra vida, si son de Dios o del diablo.
Muchos han tergiversado ésto, al decir que ya no hay pruebas al venir a Cristo, pero Cristo tuvo pruebas y no porque era carnal (Hebreos 4:15). Nuestro cuerpo es tentado por la mente o sea por el alma, y el alma al pecar mancha el espíritu por los pecados no de hecho, sino de intención. Habiendo manchado el espíritu, se rompe la comunicación con Dios y ya no hay diálogo. Cuando los pecados del alma pasan al cuerpo matan el espíritu, por eso es necesario poner la mente en las cosas de arriba. (Colosenses 3:2)
Los pecados del alma tarde o temprano son pecados del cuerpo. Ahora en este Evangelio que nos es revelado por medio de Pablo, no hay permiso para pecar y aquí se ve la necesidad de no confundir la hipocresía y la madurez. (Mateo 7:5; 1a. de Cor. 14:20; Efesios 4:13)
En esto hay problema, pues muchos pretenden ser más sabios que Dios, quieren arreglar a todos imponiendo un estilo de vida; desde luego no se está autorizando la deshonestidad, pero el legalismo no cambia a la gente.
¿ENTONCES POR QUE ESTE EVANGELIO ES DE LIBERTAD?
Es de libertad, no porque hagamos lo que se nos antoje, es de libertad porque el que murió con Cristo ya no puede pecar; se nos hizo libres para no pecar (1a. Pedro 2:16). La obra ya la hizo Cristo y es necesario creerlo y el producto de esta obra es andar dignamente delante de El (1a. Pedro 2:11-12). Es importante entonces ver que se puede haber salido de la tumba con El y no haber tomado la vida. El que muera con él podrá reinar; y se puede ser desheredado. Los que no van a tener galardones van a perder coronas y las coronas son reinos. Entonces salgamos a novedad de vida renovando la mente, andando con Cristo.
CONCLUSIONES
Si Dios ha revelado un Evangelio de libertad en Cristo para su Iglesia, entonces toda exageración o distorsión que se haga en cuanto a temas de uso general, será una desviación de la verdad o lo que se puede calificar como herejía.
Nuestra justificación radica en Cristo sin que tengamos que hacer méritos, u obras por nuestro propio esfuerzo.
Cuando los pecados del alma pasan al cuerpo matan al espíritu, por eso necesitamos que nuestra mente esté puesta en las cosas de arriba.
Muchos no verán al Señor en su Parousía, porque la vida de Cristo no está en ellos y no tienen su mente renovada.


TÍTULO: LA REVELACION DIVINA

“EN VIRTUD DE LO CUAL, LEYENDO, POSEIS COMPRENDER MI DISCERNIMIENTO DEL MINSTERIO DE CRISTO, QUE EN OTRAS GENERACIONES NO SE DIO A CONOCER A LOS HIJOS DE LOS HOMBRES, COMO AHORA HA SIDO REVELADO A SUS SANTOS APOSTOLES Y PROFETAS POR EL ESPIRITU” Efesios 3:4-5
INTRODUCCION
Es de vital importancia entender que el Evangelio, el plan de salvación, la operación Iglesia de Cristo, etc., únicamente se logran comprender por revelación de Dios. Esta permitirá no tergiversar o dar sensación de inseguridad en relación a la doctrina apostólica.
LA REVELACION:
La palabra que aparece en el original griego y que se refiere a la revelación APOKALUPTO, que significa develar o descubrir. Es utilizada referente a pensamientos ocultos con respecto al pasado o futuro. A Simeón por ejemplo, por el Espíritu le había sido revelado que no vería la muerte sin antes ver al Ungido del Señor (Lucas 2:26).
Hay que tener presente que lo revelado es para los hombres y los secretos le pertenecen a Dios (Deut. 29:29).
BASES DE LA REVELACION:
El Señor Jesucristo cuando respondió “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:3-4), dio a entender que el Padre ha hablado a través de todos los tiempos y de diferentes formas y los sigue haciendo. Uno de los medios que el Hijo a designado para dar a conocer sus verdades por el Espíritu son los ministerios (Efesios 4:11). Es el ministerio Apostólico auxiliado por el del Profeta quienes sientan y confirman la doctrina. Y por último es el Espíritu Santo el que nos guiará a toda verdad, la cual nos hará realmente libres.
PRINCIPIOS PARA ENTENDER LA REVELACION:
a) La revelación es progresiva:
La revelación podemos compararla con la luz de la aurora que va de aumento en aumento hasta que el día es perfecto (Prov. 4:18). Es como cuando entramos en un cuarto obscuro, no podemos distinguir en el momento todo lo que en él hay, es hasta que los ojos se adaptan que podemos captar todo lo que en realidad allí existe.
Lo que Pablo sabía en sus días era menos de lo que nosotros podemos saber ahora, porque hay revelaciones que estaban para los días del fin. Antes por ejemplo, se decía que el Bautismo con el Espíritu Santo y las Lenguas, eran del diablo. ¿Porqué se cambió de opinión? Por la luz que se tuvo al respecto ahora.
b) La Biblia:
Toda es revelada, pero no es toda la revelación de Dios, porque Dios sigue hablando. Las escrituras son una evidencia segura e integral (2a. Pedro 1:19) cuando sus autores ni siquiera se conocieron entre sí. Encierra las verdades necesarias para ser salvos. No contiene todo lo que Dios ha dicho pero sí el parámetro para tener una vida de equilibrio. No hay un versículo que prohiba fumar, pero si habla de que nuestro cuerpo es Templo de Dios.
En cuanto a las diferentes versiones podemos decir, que no hay una versión químicamente pura, pues lo único que ha sido inspirado es lo escrito en el idioma original y las diferentes versiones que hay, son modalidades humanas según la iluminación que se tenga y las variaciones de idiomas no cambian las verdades fundamentales.
c) La revelación apostólica y profética:
El Señor Jesucristo nombró Apóstoles que cubrirían su Iglesia, delegándoles sentar doctrina incluso que El mismo no sentó (Juan 16:12-14; Hechos 1:1-2) recordando lo que Cristo dijo.
Estos ministerios deben estar en comunicación continua para poder aprobar o desaprobar una revelación. No hay ministerios sueltos, sino más bien, ministros unidos por el Espíritu que se acuñan unos con otros. Pablo tuvo que ir a coger la mano de Jacobo, Pedro y Juan en señal de compañerismo. (Gálatas 2:1-10)
d) El hecho de que hay Profetas afirma que hay revelación ahora:
Efesios 4:11. Habla que el Señor estableció cinco ministerios para el equipamiento a los santos, pero debemos entender que el ministerio del Profeta no es a la manera de Samuel, sino trabajando en equipo. Si hay profetas, entonces se avala que también la revelación está vigente, pues Dios no ha dejado de hablar. El Profeta al igual que los demás ministerios deben estar sujetos a un Apóstol, siendo este último quien aprueba lo dicho doctrinalmente no por saber más, sino por ser el responsable de sentar la doctrina (Efesios 2:19-20) para uso local o temporal y no para escribir nuevas biblias, son de consumo en el momento.
e) La revelación no contradice lo escrito:
Aún cuando una revelación no tenga versículo para su sostenimiento, la misma no debe contradecir lo dicho en las escrituras. El Antiguo Testamento contiene la revelación del Nuevo. Cuando el Apóstol Pablo y Silas explicaban la revelación a los hermanos de Berea, ellos escudriñaban las escrituras para verificar si esas verdades eran así (Hechos 17:10-11), precisamente en lo único que tenían escrito en el Antiguo Testamento.
f) La revelación rebasa lo escrito:
¿Cómo haría el pueblo de aquella época para entender las verdades que el Apóstol Pablo transmitía, si lo que enseñaba no estaba copilado en manuscrito alguno? (Hechos 20:30)
Quiere decir que hay revelaciones sin precedente y que el Espíritu da a conocer en el tiempo oportuno, por ejemplo: Los Siete Truenos de Juan; aunque no fueron explicados, están para decirse en el fin. Recordemos que no todo lo hecho por Jesús fue plasmado en las escrituras, cuanto más lo que El dijo. (Juan 21:25).
g) No hay infalibilidad a nivel humano:
No se puede depositar la confianza plena en el vaso receptor de la revelación, en un momento puede equivocarse y rectificar, para lo cual debemos ser lo suficiente maduros para no asombrarnos; hay que ser amplios y no dogmáticos. Cuando se estudia doctrina no se debe imponer, sino exponer y explicar. (2a. Pedro 3:14-16)
ILUMINACION, REVELACION E INSPIRACION:
La iluminación es ver ángulos nuevos o bien entender por el Espíritu lo que está escrito y recordar lo que Cristo dijo.
“En el año primero de su reinado, yo, Daniel, pude entender en los libros el número de los años en que, por palabra del Señor al Profeta Jeremías, debían cumplirse las desolaciones de Jerusalén”. (Daniel 9:20)
La revelación es sacar cosas nuevas de o viejo que estaba cubierto o velado o bien sin precedente alguno.
Sino como está escrito: “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han entrado al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló por medio del Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aún las profundidades de Dios”. (1a. Corintios 2:9-10)
La inspiración únicamente se dio a nivel escritural y lo contiene los diferentes manuscritos originales.
“Pero ante todo sabed ésto, que ninguna profecía de las Escrituras es asunto de interpretación personal, pues ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino hombres inspirados por el Espíritu Santo hablando de parte de Dios”. (2a. Pedro 1:21)
CONCLUSIONES
1. La revelación está vigente en nuestros días. El Señor no ha dejado de hablar o comunicar las verdades para la edificación de la Iglesia su Cuerpo.
2. Hay que ser amplios cuando se estudia doctrina y madurar para entender las revelaciones.
3. Sabemos si una revelación es de Dios únicamente por guianza del Espíritu Santo y por el aval de los ministerios que nos cubren con discernimiento de arriba.


TÍTULO: LAS TRES BATALLAS

“DESPUES HUBO UNA GRAN BATALLA EN EL CIELO: MIGUEL Y SUS ANGELES LUCHABAN CONTRA EL DRAGON; Y LUCHABAN Y EL DRAGON Y SUS ANGELES” Apocalipsis 12:7
I. INTRODUCCION
El Señor vino primero a tomar posesión del hombre, después vendrá a tomar posesión del aire y por último, tomará posesión de todo.
Por eso el Señor vino la primera vez desarmado, pero la segunda vez vendrá armado para recuperarlo todo. Es muy importante notar que todo tiene su tiempo y las tres batallas nos hablan precisamente de los tiempos y de los acontecimientos que concluirán con la derrota total de los enemigos de Dios.
DESARROLLO:
El Señor vino la primera vez para cambiar a la gente, sin cambiar el escenario, para que su debido tiempo venga a cambiar a las fuerzas que tienen usurpado el escenario y por último tomará el escenario para rehacerlo totalmente.
a) La primera batalla es por el hombre. Es una batalla de espíritus comandada por el Espíritu Santo.
b) La segunda batalla es por la posesión de los aires. Es comandada por el Hijo y secundada por Miguel, pues trata directamente con el pueblo de Israel.
La tercera batalla es por la recuperación de todas las cosa. Es comandada por el Padre.
LA BATALLA POR EL HOMBRE:
La batalla por el hombre es desarrollada en tres tiempos: El Señor entró primeramente a tomar el espíritu, para luego tomar el alma y por último el cuerpo.
El Señor para asentarse en el tabernáculo, tiene que tomar literalmente todo. El hecho de que esté en el lugar santísimo, no quiere decir que necesariamente solo allí esté. El tuvo que tomar el atrio y el lugar santo para poder entrar al lugar santísimo. Eso es lo que va a suceder en el mundo, solo que en el orden invertido, pues el Señor saldrá del lugar santísimo para tomar el lugar santo y por último el atrio. En nosotros el Señor entró a tomar primero lo de adentro, pues El salió de la Shekina y entró a tomar primeramente el espíritu. El Espíritu Santo está operando en la conquista del alma y finalmente el Padre operará en la redención total de nuestro cuerpo.
Si tomamos como ejemplo a David, podemos decir que era un presunto rey permanente y temporal a la vez. Es figura de Cristo. Lo primero fue la recuperación de David, lo que vendría a ser la primera venida del Señor para recuperar al hombre. A El no le importa recuperar el mundo todavía (San Juan 17:1-26). No viene a tratar con el mundo, ni a educarlo, ni a tomarlo por la fuerza.
Entonces la primera comparación que tenemos es que la toma del hombre no es literal, sino espiritual; no es una toma forzosamente, pues ni siquiera toca el cuerpo, sino que lo deja para después.
La primera batalla que va a tomar lugar para recuperar al hombre, es la batalla del espíritu. Volviendo al ejemplo de David, vemos que en la mente de Dios es rey, pero a los ojos de los hombres es un pobre de espíritu, menospreciado de sus hermanos, un hombre inútil que tiene que ser trabajado totalmente por Dios para hacerlo rey.
Como hablamos de la recuperación del hombre, diremos que David fue un triunfador de David primero, sin embargo, David fue un triunfador hasta que lo ungieron. Por esta razón podemos decir que nadie va a ser triunfador por su espíritu, ya que ésto sería puro humanismo.
El alma va a ser redimida, pero la carne que hay en ella nunca va a ser redimida y por esa razón nunca podrá aportar nada, porque lo que es nacido de la carne, carne es y Dios nunca va a recibir algo que venga de la carne. Es como una quinta columna del diablo que quedó dentro de nosotros para reconquistarnos como hombres, porque el terreno aprovechable en nosotros es la carne.
Aún lo bueno del alma, carne es, y su objetivo es contrario al del espíritu (Gálatas 5:16-25). La carne le quiere ganar la partida al Espíritu Santo y va a pelear en nosotros hasta el último momento (Romanos 8:12-13), esta será la conquista del alma.
Muchas veces cometemos el error de querer aprovechar las cualidades humanas como grandes aportes a la Iglesia y lo que desquició a la Iglesia fue precisamente eso. Grandes lumbreras humanas como san Agustín con sus errores humanos desviaron y deformaron a la Iglesia, inclinándola totalmente al humanismo.
La carne no se va a redimir y por eso es desechable. Por eso la resurrección del cuerpo va a ser un cuerpo que no va a ser sacado de la carne, porque ésta va a ser eliminada totalmente. El cuerpo que se siembra no va a ser el mismo cuerpo que va a salir, pues se siembra en corrupción y resucitará en incorrupción. (1a. Corintios 15:35-42)
Aquí termina la recuperación del hombre; el Señor va a hacerlo en tres tiempos: el espíritu, el alma y el cuerpo; y una vez recuperado el cuerpo, ya el hombre es de Dios totalmente.
LA BATALLA POR LOS AIRES:
Las otras batallas serán por la conquista del escenario y la recuperación de todas las cosas.
El Señor va a tratar ahora con el espacio que rodea al mundo, no con el que se refiere al aspecto biológico, sino con las potestades que están envolviendo al mundo y que por algún tiempo y por prohibición divina no han podido asentarse y morar definitivamente en la tierra (Apocalipsis capítulo 12). En el capítulo 12 de Apocalipsis vemos como toda esta atmósfera cae sobre la tierra y los aires son limpiados por Miguel y sus ángeles. Satanás es desplomado a la tierra y va a instalar las potestades y a soltar a los demonios en ella.
La segunda venida de Cristo es un David que después de haber sido ungido, lo nominan rey y empieza a pelear por el reino, pero aún no lo toma. Es el Señor que aún no baja a la tierra, sino que se queda en las nubes. Aún cuando David pudo matar a Saúl, no lo hizo, sino que cortó un pedacito de su manto. Este pedacito de manto veda toda participación subversiva del cristiano en los reinos de esta tierra, pues se subleva en contra de Dios. La política en el ungido llamado a un ministerio en funciones está abolida porque tiene que escoger entre: desperdiciar la unión y funcionar con los árboles. Esta tarea se realizará en la otra dimensión.
LA TERCERA BATALLA
La tercera batalla es para ser de Dios literal e integralmente, es una batalla universal que va a dar el Padre. Es David cuando mata a Saúl; es Cristo matando al anticristo a su venida y entonces ya puede ser rey.
La tercera batalla para que Cristo se apodere de toda la herencia es una batalla integral. Es la batalla por la posesión de todo y será librada por el Padre al final del milenio, cuando sean consumidos los ejércitos de satanás por el fuego de Dios. (1a. Corintios 15:24-28)
La coronación de todo ésto, será el vino y no el trigo, ni el aceite, pues hasta entonces se podrá adorar en plenitud, lo cual es el propósito final de la creación del hombre de Dios: adorar a Dios y alabarle en espíritu y en verdad, a la semejanza del Hijo. Otros estarán a la semejanza de Adán: y los demás formarán las naciones que serán gobernadas.
     
     
   
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